sábado, 23 de julio de 2011

En muchos momentos de mi existencia añoré con todas mis ganas ser "una más en la masa" ser una de esas felices y brillantes personas que solo parecen estar en la tele o en los avisos comerciales. Tan artificiales e inalcanzables parecían que yo no podía entender porque reirían tanto o porque el cabellos les brillaría de un tono diferente, a mis ojos, tal vez. Nunca fuí demasiado detallista pero tampoco tan chapucera, en fin.
Hoy me doy cuenta de que no tiene que ver con el pelo, con la ropa, ni con el color de las uñas...que cuando uno se siente bien es POR DENTRO por donde circulan todos esos pequeñas descargas electricas que desembocan en la panza produciendo un impulso que va directo a la boca, casi obligando a los labios a separarse, y a las comisuras a elevarse...indefectiblemente, los dientes salen a la vida y dejan de estar guardados allí, en su caverna oscura.
Reír, no es tan difícil como parecía.